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Pesca submarina

         

Pesca submarina

 

La pesca submarina es una actividad similar a la de la caza, ya que el pescador busca a la presa para atraparla. A diferencia de otros tipos de pesca, en la submarina no se intenta engañar al animal, sino que el objetivo es perseguirlo hasta atraparlo. Junto con la recolección de conchas, crustáceos y cefalópodos en las orillas y costas de los mares, la pesca submarina fue uno de los primeros tipos de pesca.

 

Puede definirse la pesca submarina como aquella práctica de caza acuática que se realiza mediante el uso de un arpón o fusil submarino. Se compone de diferentes técnicas, de acuerdo a las características de la zona donde se pesca y de los peces buscados.

 

La pesca submarina no consiste en la recogida a mansalva de peces. Más bien se trata de la búsqueda de algún ejemplar en particular. La tarea es meticulosa. Todos los practicantes de esta actividad saben que los peces no abundan, que son escurridizos y que, sobre todo, se mueven en un territorio conocido para ellos: el agua. Por más habilidoso que sea el pescador, siempre resultará un extranjero. Pero a quienes les apasiona esta actividad, estas condiciones les resultan fascinantes, un enorme desafío.

De hecho, la pesca submarina no es un deporte para cualquiera. Hay que pasar largas horas en el mar en busca de una buena presa, para luego atraparla con un arpón que no tiene un alcance ilimitado; puede dispararse desde dos o tres metros de distancia, es decir que hay que acercarse bastante a la presa, sin perturbarla y provocar que se aleje. Además, hay que soportar las condiciones del mar: baja visibilidad, oleaje, frío, calor…

Se trata de una forma de pesca selectiva, mucho más selectiva que cualquier otra. La pesca en general se caracteriza por lo siguiente: por cada captura válida, se producen un número indeterminado de capturas no válidas, es decir, de ejemplares que pertenecen a otras especies no aprovechables por su tamaño o porque no son aptas para el consumo, o por alguna otra razón. Pero en la pesca submarina el pescador elige a su presa de manera arbitraria. El atractivo de esta actividad poco tiene que ver con la cantidad de peces capturados. No importa si son comestibles, si tienen valor en el mercado, si son de buen tamaño o no. El asunto corre más por el factor de la calidad, pero ¿qué es la calidad? Tal como se reconoce la presa, se reconoce la calidad: arbitrariamente. Pero no depende del puro antojo o del capricho; el pescador submarino tiene esa intuición, esa habilidad para reconocer cuándo un pez es una presa y cuándo no. En este tipo de pesca, el verdadero desafío y la verdadera satisfacción se define pieza a pieza, en cada momento. 

Muchas veces se sostiene que la pesca submarina es la causante de la desaparición de los peces en el mar. Pero lo cierto es que esta pesca no captura para la industria. En todo caso, la relación entre la pesca submarina y el deterioro de las especies acuáticas o, más bien, su disminución, es una relación que debe analizarse seriamente, en todas sus perspectivas. Básicamente, porque no todos los mares son iguales ni la presión pesquera es idéntica en todos los mares. Por ejemplo, en el Mar Cantábrico sólo algunos días al año se puede pescar. Por otra parte, por las propias características de esta zona costera, la mayor parte del litoral resulta inaccesible sino es por medio de una embarcación. Entonces, por ejemplo, tanto en Cantabria como en el País Vasco, la pesca submarina queda limitada tanto en tiempo como en espacio.

Pero esta limitación de espacio y tiempo no sólo condiciona la actividad de los pescadores submarinos; en realidad, todos los tipos de pesca se ven afectados. Así es como el pez se convierte en el objeto de todos los pescadores, los que quieren atraparlo para industrializarlo y los que quieren atraparlo por fetiche.

Técnicamente, cualquier pescador que entre al mar con un arpón o un fúsil submarino se convierte en un pescador submarino. Pero esto no significa que sea realmente así. Lo cierto es que, además de las herramientas, el pescador debe poseer cierto principio ético, cierta capacidad de límite, de dignidad. La federación deportiva de los pescadores submarinos no concibe esta práctica como una actividad de pesca por la pesca misma. Para eso, mejor sentarse pacientemente en la orilla a esperar que pique el anzuelo. Es mucho más relajante y ameno.

Un pescador submarino que se sumerge en el mar obsesionado con capturar algún pez, no importa cómo ni cuál, no es un pescador submarino. Al tener la capacidad de elegir, estos pescadores tienen la obligación de elegir con criterio, mesura y responsabilidad.

 

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Publicado el 20/1/2017 en Naturaleza y Sostenibilidad

         

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