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Los cinco pueblos más bonitos de Cantabria

         

Los cinco pueblos más bonitos de Cantabria

Cantabria ofrece variedades paisajísticas para todos los tipos de turistas: playas de grandes olas para surfistas, puertos cargados de historia para los nostálgicos, montañas y prados verdes para los amantes de los árboles y hermosas estructuras arquitectónicas para recorrer y transportarnos a través de los tiempos y de nuestra propia imaginación.

 

En la actualidad, Cantabria se compone de 102 municipios. Pero, como resultaría demasiado abrumador describir los encantos de cada uno de estos pueblos, vamos a realizar un breve y arbitrario recorrido a través de algunos de los pueblos más bonitos de Cantabria.

 

Comillas

Se dice que Comillas es el lugar perfecto para dar rienda suelta a la imaginación.

Este pueblo pesquero, declarado Conjunto Histórico Artístico, combina un estilo arquitectónico único, de edificaciones monumentales (enormes caserones burgueses del siglo XIX, un cementerio de exuberantes esculturas que miran hacia el mar, edificios modernistas y hasta una suerte de casita de chocolate diseñada por el mismísimo Gaudí), con una costa y un puerto igual de espectaculares y hermosas colinas verdes rodeando el núcleo urbano del pueblo.

Pero lo mejor de todo es que, a pesar de esta fusión de estilos y paisajes, el pueblo en su conjunto conserva una coherencia estética única.

Como si fuera poco, la gastronomía de Comillas se encuentra entre las mejores de Cantabria. Alrededor de la Plaza del Corro se agrupan toda una serie de bares y restaurantes de primer orden, perfectos para practicar turismo gastronómico o, simplemente, para sumar calidad al periodo vacacional.

Comillas le debe su nombre a la llegada del Marqués de Comillas, en el siglo XIX. Su presencia resultó determinante ya que convirtió a este pueblo en el primer lugar de España con luz eléctrica y luego consiguió visibilizarlo en el mapa político y burgués, instaurando la costumbre de veraneo en las majestuosas residencias de esta localidad, que hoy en día se conservan intactas.

 

San Vicente de la Barquera

 

Pueblo de origen pesquero de la costa cantábrica, ubicado en el Parque Natural de Oyambre, que aún hoy se sustenta de la pesca. La segunda fuente de sustento es el turismo. 

El casco antiguo de San Vicente de la Barquera, conformado por el Castillo del siglo XII, la Iglesia Gótica de Santa María de los Ángeles, el Santuario de la Barquera del medioevo y las ruinas del convento de San Luis, ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico. A estas imponentes construcciones debemos sumarle la placidez generada por el mar y las barcas del puerto.

En San Vicente de la Barquera también podemos encontrar una excelente gastronomía, que condensa la esencia rural de este pueblo de Cantabria, a través de una buena cantidad de restaurantes especializados en cocina marinera tradicional, como, por ejemplo, el restaurante Boga Boga, que además nos acompaña con una hermosa música autóctona.  

 

Santillana del Mar

Santillana del Mar es conocido como el pueblo de las tres mentiras: no es santo, ni llano, ni se encuentra en la costa. Tampoco fue fundado por ningún Santiago… También se dice que era el pueblo de España preferido de Jean Paul Sartre; de hecho, en su novela “La náusea”, nada menos que Antoine Roquetin, el protagonista de la historia, se refiere a Santillana como “le plus joli village de l'Espagne”, es decir, “el pueblo más bonito de España”.

Lo cierto es que este enclave cántabro es un pueblo medieval, que también ha sido calificado como Conjunto Histórico Artístico. Su origen medieval se encuentra claramente manifestado en varias de sus grandiosas edificaciones, como la Colegiata, la plaza de Ramón Pelayo, la Plaza mayor, los conventos de Regina Coeli y de San Ildefonso y la Casa Consistorial. Pero también podemos encontrarlo en un sus habituales callejuelas, que se conservan intactas, tal como fueron construidas.

Santillana del Mar es pequeña, puede recorrerse a pie en más o menos una hora, pero a paso normal y sin levantar la vista del piso. Un recorrido más atento no conduciría a detenernos en cada esquina y en cada plaza, en cada local gastronómico (de quesadas, garbanzos gourmet, cocidos montañeses, pescados y mariscos), en cada tienda de artesanías, en fin, en cada rincón de esta villa condensada.   

 

Potes

Potes es la capital de Liébana. Considerado uno de los municipios más atractivos de Cantabria, ya que se encuentra rodeado de montañas que, en épocas medievales, fueron el territorio de las grandes luchas de las casas de los Mendoza y los Manrique. Además se encuentra ubicado en el corazón de la comarca de Liébana, en el punto exacto en que se unen los cuatro valles de la Comarca y donde emerge un paisaje asombroso.

Hacia el interior de Potes, encontramos un conjunto de barrios que pertenecen a la parte antigua del municipio y que conservan un verdadero matiz popular del medioevo: callejuelas y caserones capaces de incentivar al turista a sumergirse en una verdadera experiencia histórica.

La cultura gastronómica de Potes es otro de los toques distintivos: el cocido lebaniego, a base de garbanzos autóctonos, la excelencia de la carne, los pescados de río, los quesos y las mermeladas artesanales, son algunos de los platos que ningún turista debe dejar de probar, sin mencionar la excelente gama de licores artesanales que se producen en esta zona de Cantabria.

Además, por su formato montañoso, Potes también ofrece una variedad interesante de actividades deportivas, como la bicicleta de montaña, la escalada, el turismo ecuestre, el esquí de travesía, la pesca, la caza, el parapente y, por supuesto, el simple, liso y maravilloso ocio en un pueblo cuyo entorno, tan cercano a los Picos de Europa, consigue maravillar. 

 

 

Mogrovejo

Mogrovejo es una pequeña aldea del municipio de Calameño, en el Valle de Liébana, situada a los pies del Macizo Oriental de los Picos de Europa, entre Potes y Espinama.

Un pueblo que desconoce el concepto de asfalto, lo que le otorga un encanto de ficción, y que además conserva un considerable conjunto de casas populares lebaniegas, de balcones prominentes y construcciones de varas unidas por manteado de barro, rodeadas por senderos, y algunos edificios particulares, como la torre medieval (construida a finales del siglo XIII), en torno a la cual se construyeron otros edificios de importancia, como la capilla de planta rectangular (de estilo barroco) y la iglesia parroquial (del siglo XVII), entre otros.

Las edificaciones de Mogrovejo generan un contraste único con el paisaje de las montañas y las cumbres de los Picos de Europa. Mogrovejo sólo produce encanto, una especie de éxtasis literario, algo que en principio parece imposible, pero que en realidad ocurre ahí mismo, ante nuestros ojos.

 

¿Qué opinas sobre estos lugares? ¿Ya los has visitado?, ¿no?, ¿por cuál tienes pensado comenzar?

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Publicado el 27/4/2015 en Noticias y Eventos

         

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