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La anchoa en conserva se encuentra en serio peligro

         

El balance de la última costera de la anchoa preocupa al sector de la conserva. Este año se han obtenido grandes cantidades de bocarte pero de tamaños inferiores a los necesarios para la elaboración de la anchoa. El precio de las conservas de anchoas ya comenzó a subir, y se prevén más aumentos durante los próximos meses.

La anchoa en conserva se encuentra en serio peligro

Debido a la escasez de bocartes en los caladeros de Italia, Argentina, Chile y Marruecos, las grandes empresas compraron casi todo el pescado capturado en el mar Cantábrico durante la costera de este año. Por otra parte, se pescaron abundantes bocartes, pero tan pequeños que no resultaron óptimos para la elaboración de la anchoa. En los próximos meses, esta situación se verá expresada en los precios de las conservas, que ya han aumentado significativamente. Casi todo el bocarte cantábrico fue vendido a empresas de otros países, y el pescado de buen tamaño, que escaseó en esta última costera, ya cuesta hasta cuatro veces más.  Por lo que muchas conserveras han comprado bocarte por un 100-120 % más caro.

El bocarte es de tamaño pequeño

La falta de grandes bocartes, necesarios para las empresas de Santoña que fabrican anchoas de manera artesanal, ha disparado los precios de las conservas de anchoas.

El encargado de Conservas Catalina, que este año volvió a ganar la cata ciega de la Feria de la Anchoa, aseguró que la última costera ha dejado mucho bocarte de pequeño tamaño. También dijo que, si bien el bocarte pequeño no está mal para el consumo en fresco, para la elaboración de anchoas en conservas, el tamaño sí importa. Por su parte, el conservero José María Zorrilla aseguró que, como escasean los bocartes de buen tamaño, cuando aparece algún lote de calidad, no queda más alternativa que pagar el precio que se pida.

Además, José María Zorrilla está convencido de que “Lo que han hecho este año es una masacre. Han vendido un porrón de 80, 90 y 100 granos por kilo. Muchos miles de kilos. Eso es una masacre para, además, no tener ningún valor añadido. Porque eso se lo llevan casi todo para Marruecos para congelarlo y hacer boquerones o lo compran los italianos para llevarlo después a los países del Este y usarlo después para pizzas y otras cosas que da igual el tamaño o la calidad”.

El tamaño de estos pescados también afecta a los restaurantes. Los cocineros necesitan un bocarte de aproximadamente 30 granos (piezas por kilo), es decir, un pescado más grande que el capturado durante la última temporada.

 En las pescaderías, el tamaño de los bocartes no importa demasiado. Los mostradores ofrecen bandejas repletas de pequeños bocartes. Incluso, la mercadería se encuentra a buen precio, la demanda se mantiene equilibrada y, por el momento, no existen preocupaciones de escasez.

Los pequeños comerciantes, propietarios de puestos o tiendas, tampoco encuentran problemas con la última costera de bocartes. Al igual que en las pescaderías, para ellos hay mucha cantidad de pescado a un buen precio. De acuerdo al tamaño, el precio ronda entre los 3 y 8 euros. Algunos de estos comerciantes afirman que la costera 2015 ha ido mejor que la del año pasado: mas cantidad, aunque sean pequeños, y los clientes no faltan.  

El precio de las anchoas se disparará en los próximos meses

Este año, los productores han pagado mucho dinero por los lotes de bocartes grandes. Inevitablemente, esta subidaa de precios de la materia prima se vio reflejada en el precio del costo de producción y también en el valor del producto final, que seguirá aumentado.

El año pasado se pagaba una media de entre cinco y nueve euros por kilo. Este año, el propietario de la conservera Don Bocarte pagó catorce euros por el kilo de bocarte.

 

Peligra la costera para los próximos años

Los pescadores anunciaron una “costera histórica”, de buenas cantidades de bocartes, pero pequeños. Las fábricas de salazón son las más perjudicadas. Estuvieron toda la temporada a la espera de lotes de pescados grandes para poder cumplir con los pedidos de sus clientes.

El sector de anchoas en conserva muestra preocupación para el futuro. La preocupación viene dada por el temor de que el bocarte pequeño eche a perder las costeras de 2016 y 2017. Para los conserveros, existen serios riesgos de que vuelva a producirse un “paro biológico”, similar al que ocurrió ya hace algunos años. Un paro de esta índole podría provocar nada menos que la quiebra del sector.

En periodos anteriores de costera, para suplir la falta del bocarte del Cantábrico, solían traerse muchos pescados desde Argentina, Croacia y el Mediterráneo. Pero en la actualidad esos caladeros también enfrentan problemas de escasez; de hecho, ahora le compran a Cantabria. La pesca del bocarte en esos caladeros tiende a desaparecer.

 

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Publicado el 10/7/2015 en El rincón de la anchoa

         

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