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¿Cuál es el origen de las botas de vino?

         

¿Cuál es el origen de las botas de vino?

Aunque por lo general se la utilice para contener, conservar y transportar vino, en realidad, la bota de vino sirve como recipiente para cualquier tipo de líquido. El país de mayor tradición “botera” en el mundo es España. Podemos comprobarlo en cualquier festividad, donde nunca falta este atractivo y práctico objeto, que pasa de mano en mano entre familiares y amigos.

 

Si decimos que España es el país con mayor tradición “botera” en el mundo, decimos también que la bota de vino cuenta con una historia, pues no hay tradición ni costumbres sin historia.

 

Para descubrir el origen de la bota de vino tenemos que viajar muy atrás en el tiempo. Se han encontrado testimonios de la existencia de este objeto en la Grecia Antigua, cuando Homero, en la Odisea, cuenta que Ulises embriaga al cíclope Polifemo utilizando vino en odres; incluso en la Biblia aparecen referencias: Noé embriagado por sus hijos. Las menciones se extienden a lo largo de todo el siglo de Oro de la literatura española, donde El Quijote, por supuesto, no queda afuera.

 

Pero además de resultar un legado de nuestros antepasados, la bota de vino ofrece unas cuantas ventajas: resistente, liviana, flexible, conserva el vino de una forma adecuada, higiénica, atractiva y simple. Lo mejor de todo es que se impone magistralmente a los imperativos de la moda; este objeto rústico y remoto parece reírse de los vasos y las copas de cristales.  

 

Originariamente, la bota de vino tiene la forma de una gota o de una lágrima y también cuenta con una boca curvada, que facilita el traspaso del líquido desde el recipiente hasta los labios del bebedor.

Existen dos clases de bota de vino:

1. Interior de pez: derivada de la resina del pino o enebro para impermeabilizar el interior de la bota. Esta bota de interior de pez es la bota original, la misma que utilizaban los griegos y la misma que Homero puso en las manos del heroico Ulises. Por lo tanto, es la más recomendable para conservar, transportar y beber el vino.

2. Interior de látex: tiene una funda interior de material látex, con la forma de la bota. Este tipo de bota conserva mejor otro tipo de bebidas, como el agua o las bebidas dulces, aunque también se utiliza para el vino.

 

En España, cualquier ocasión es perfecta para disfrutar de un buen vino en compañía de nuestros seres queridos. Por ello, hoy en día encontramos grupos de personas pasándose de mano en mano, de boca en boca, estos simpáticos y útiles recipientes.  

 

¿Cómo conservar una bota de vino?

La bota de vino sólo requiere de un lavado periódico: cada vez que se rellena. Si dejas de usarla durante un largo tiempo, conviene lavarla con agua y luego guardarla en posición horizontal, a medio inflar, con una copita de coñac. Debes dejarla horizontalmente porque de lo contrario (sobre todo en el caso de la bota de pez) el interior tenderá a desinflarse y así la bota perderá sus propiedades de conservación. De todos modos, si esto sucede, puedes poner en práctica los siguientes pasos, y enseguida la bota volverá a su formato original:

  1. Vacía la bota completamente y luego lávala con agua.
  2. Calienta la bota utilizando el sol como fuente de calor.
  3. Cuando la bota se encuentra lo bastante caliente, presiónala con los dedos para que el aire en su interior se reparta de manera uniforme.
  4. Infla nuevamente la bota, pero con mucho cuidado, sin forzarla, y luego deja que se enfríe hasta quedar lista para volver a usarla.

 

¿Cómo beber de la bota de vino?

Aunque no existe mucha ciencia para beber vino de una bota, por las dudas, te ofrecemos algunas recomendaciones:

1. Agarra la bota con la mano izquierda alrededor de la parte alta y con la mano derecha abre la tapa. Luego, con la mano derecha, agarra la parte baja de la bota. Obviamente, si escribes con la mano izquierda, invierte los pasos que acabamos de darte: con la mano derecha agarras la parte alta y luego destapas la bota con la izquierda para, seguidamente, con esa misma mano, tomar la parte baja de la bota.

2. Luego llevas el brocal ya abierto, por su parte superior, hacia la boca y con los brazos apenas flexionados levantar e inclinar la bota para luego apretar suavemente la parte inferior.

3. A medida que vayas adquiriendo práctica, podrás regular la potencia o duración de la entrada de líquido estirando o flexionando los brazos.

4. Para finalizar el trago, acercas la bota a la boca y relajas la presión en la parte baja, luego giras apenas la bota y la bajas.   

 

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Publicado el 30/5/2016 en Productos Artesanos y más

         

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