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Apicultura ecológica

         

Apicultura ecológica

En oposición a la apicultura industrial, que utiliza métodos de explotación nocivos para el ciclo natural de los enjambres, contaminan la miel y maltratan a las abejas, la apicultura ecológica se presenta como el proceso de extracción más respetuoso del equilibrio natural de las colmenas.

 

Algunas técnicas de la apicultura industrial consisten en la mutilación de las alas de las abejas reinas, la matanza de numerosas abejas adultas, y también de sus crías, el rocío de repelente sobre el cuerpo de estos insectos, el uso de pesticidas y medicamentos, la manipulación genética y la invasión de las colmenas con energizantes para aumentar la producción de miel.  

No es novedad que la explotación industrial de los animales y vegetales representa un serio peligro para la biodiversidad y para el equilibrio de La Tierra. Sin embargo, también es cierto que todos los seres vivos necesitamos de otros seres vivos para alimentarnos y sobrevivir. Pero algunos insectos, como las abejas, son indispensables para el buen funcionamiento del ecosistema, ya que ellas se encargan de generar la polinización que evita la extinción de muchas especies vegetales y animales.

Los métodos de apicultura actuales atentan directamente contra nuestra propia salud. Tendemos a pensar que eso nunca sucederá, que hay demasiadas abejas en el mundo, que existen demasiadas especies animales y vegetales, pero esa clase de pensamiento no conduce nunca a buen puerto, sólo tranquiliza nuestras conciencias y nos permite continuar con la destrucción de nuestro propio mundo.

Por esta razón, le debemos al planeta un cambio de conciencia, un aprendizaje que todavía podemos encarar de manera lenta, para comenzar a modificar nuestros hábitos alimentarios y productivos en general. En tanto los estados del mundo no establezcan verdaderos acuerdos, y no actúen en función de un objetivo realmente primordial, nos toca a nosotros, como sujetos humanos dotados de inteligencia, la tarea de comenzar a incursionar en técnicas benévolas para el ambiente.

¿El humano es el dueño de la naturaleza, es un mero integrante o es un componente más de la naturaleza pero su capacidad única de transformarla le otorga, además del derecho a utilizarla, la obligación de cuidarla? La apicultura ecológica optaría por la tercera alternativa. Podemos comenzar por informarnos acerca de estas formas no violentas de explotación de alimentos, para luego identificar nuestras posibilidades de implementación, ya que no es lo mismo, por ejemplo, vivir en el campo que en la ciudad. Las condiciones cambian entre un lugar y otro. En la ciudad, tal vez no podamos montar nuestra propia huerta en el balcón de nuestros departamentos, pero seguramente, con información pertinente, podamos tomar elecciones sabias.

Técnicas de apicultura ecológica

El sistema de producción agraria orgánica o ecológica presenta sus propias técnicas y normativas, aplicadas a la obtención de alimentos de máxima calidad, sin el uso de sustancias químicas (plaguicidas, abonos químicos, fertilizantes, etcétera) ni de organismos modificados genéticamente (conocidos como transgénicos).

El organismo que regula la apicultura ecológica en España se denomina COPAE (Consejo De La Producción Agraria Ecológica De Asturias). A partir del momento en el que el apicultor se inscribe en este sistema ecológico de producción, deberá respetar los requisitos manifestados por el Comité de Certificación de COPAE, además de comprometerse a controlar periódicamente su producción y recibir, una vez por año y sin previo aviso, a los inspectores del organismo. Por otra parte, el COPAE ofrece redes sociales y líneas de atención al público para brindar información acerca de consultas generales, normativas, políticas públicas y trámites para la producción agraria ecológica.

Entre las normas principales que regulan la apicultura ecológica, encontramos las siguientes: selección cuidadosa de la raza de abeja más adecuada para la zona en la que se instalará la colmena; identificación previa de la vitalidad y la capacidad de resistencia a las enfermedades de las abejas elegidas; en Europa, conviene utilizar razas autóctonas como la Apis Mellifera; situar la colmena en una zona que contenga un radio de al menos tres kilómetros de cultivo ecológico o silvestre, no contaminado por pesticidas ni fertilizantes artificiales, y que además se encuentre cerca de alguna corriente de agua natural; alimentar a las colmenas con la miel y el polen que se produce dentro de ellas, procurando reservar parte de esa producción para los periodos de invierno; en cuanto al tratamiento médico, si las abejas se enfermasen o fuesen invadidas por plagas, deberán utilizarse productos homeopáticos y fitoterapéuticos (es decir, plantas medicinales y aceites esenciales);  queda expresamente prohibida la administración de medicamentos a las abejas de forma preventiva; también se encuentra prohibida la recolección de miel en los panales que habiten crías, y tampoco puede dañarse (mutilar o aniquilar) ningún ejemplar; la extracción, la elaboración y el almacenamiento de la miel ecológica debe realizarse según métodos que no contaminen el producto final.

Pero si no somos apicultores, ¿qué podemos hacer al respecto? En primera instancia, podemos consumir productos de apicultores ecológicos, ya que garantizan respeto a estos insectos. La información debe presentarse en las etiquetas de la miel que queremos comprar. Un pequeño acto, pero nada menor. Si consumimos con inteligencia, poco a poco, los productores y comerciantes tóxicos, comenzarán a desaparecer. No se trata de una cuestión puramente ética, más bien se trata de una fórmula: necesitamos convivir en equilibrio con las abejas para poder mantener a salvo nuestro ecosistema (que es el mismo para los humanos y para el resto de los animales, para las plantas, los árboles, el suelo y todas las formas de vida).

La miel procedente de la apicultura ecológica es una miel libre de residuos, de pesticidas y fertilizantes, y sobre todo libre de violencia. Además, esa miel conserva intactas todas sus propiedades nutricionales y medicinales, debido a que no han sido alteradas durante la producción, recolección o envasado. ¡Podemos disfrutarla tranquilos!

El certificado ecológico de explotación supone un valor agregado a la producción del producto. Los apicultores ecológicos no sólo obtienen rentabilidad y beneficios económicos, sino que además ofrecen un alimento saludable y colaboran con el desarrollo sostenible (opuesto al desarrollo a secas) del medio rural. La actividad apícola cumple una función ecológica única.

 

¿Qué opinas? ¿Te interesa el cuidado del ambiente? Si mantienes un estilo de vida ecológico, puedes comentarnos cuáles son tus hábitos, ¡así aprendemos un poco más!

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Publicado el 27/3/2015 en Productos Artesanos y más

         

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